(Valera 04 de abril 2026). Gustavo Müller le tiene un destino a su casa y a su proyecto de proteína de larvas de moscas soldado negras: que se convierta en centro de investigación científico, comunitario y productivo.

Texto y fotos: Nathan Ramírez
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Vive, trabaja y desarrolla su investigación en Sabana Libre, municipio Escuque del estado Trujillo. Con su movilidad reducida por una enfermedad letal que le ha afectado los huesos, se atreve a decir lleno de vida que ha sido el hombre mas feliz del mundo. Quiere dejar sus conocimientos y una enorme estructura física como un legado, para darle felicidad y conocimientos a los jóvenes estudiantes, campesinos, criadores agropecuarios y a las comunidades organizadas esta maravillosa solución y aporte a sus desarrollos y emprendimientos.
“Mi nombre es Gustavo Arturo Müller nací en Caracas en 1943, hoy con 82 años y unos días más encima”. Así se presenta con voz enérgica y una maravillosa sonrisa delatora de su buen humor. Un humor que ni la edad ni la dolencia que recorre su cuerpo han logrado ni lograrán doblegar.

Los espacios que el señor Müller quiere donar para la investigación y el estudio científico abarcan 3.500 mts2, que incluyen una casa escuela de unos 500 mts2, modificable para ser dividida en salones de clases y laboratorios, un galpón de unos 200 mts2, una antigua cochinera donde ahora se encuentran criaderos de mosca soldado negra, bateas de lombricultura, hornos, bateas; áreas verdes con caminerías y posibilidad de expansión. La línea productiva que ha desarrollado en la última década es precisamente la cría de moscas soldado para producción de alimento balanceado para animales.
Asegura que toda su vida se dedicó a ser comerciante, lo que lo llevó con éxito a tener una vida holgada y feliz. Con su capacidad para invertir logró mucho más que metas esenciales para tener incluso hasta lujos. Nunca dejando a un lado sus orígenes humildes, este militante de la izquierda revolucionaria, siempre deseoso del bienestar social de su pueblo, se dedicó a trabajar el campo agrícola en busca de métodos autosustentables, y a difundirlos a las comunidades. Fue víctima de persecución política y tortura en la cuarta república, lo que fortaleció aún más sus ideales, de la mano de intelectuales, políticos y lideres sociales como Jorge Valero, a quien siempre menciona como su gran amigo y compañero de lucha y sensibilidad social.

Hasta que montó una finca productiva de cochino y la cochinera se hizo muy próspera, pero gastaba mucho en comprar alimento, lo que hizo que instalara su propia planta procesadora de alimentos concentrados. Pero toda esa productividad la tuvo que detener, según su testimonio sarcástico de humor inteligente:
“Chico, tuve que matar todos esos animales porque ya no soportaba la vacuna. Cómo duele esa vacuna, y más cuando te suben la dosis todos los meses, y a eso se sumaba que para transportarlos, donde quiera que había una alcabala había que dejar algo. Esa vacuna me dejaba el brazo dormido. Hace como 11 años decidí eliminar la cochinera, pa’ no mantener vagos que ni siquiera conocía”.

Las instalaciones para la cría de cochinos son excelentes y hoy son el espacio que ocupan las instalaciones de cría de moscas soldado negras. Dice: “Yo hice unas cochineras de primera calidad porque yo todo lo que hago lo hago bien o no lo hago. Hice tres hijos, uno más bello que el otro, y me casé con la mujer más maravillosa del mundo, una hermosa trujillana, y eso fue hace poquito… unos 59 años apenas. Me dio tres muchachos y esos muchachos me han dado 7 nietos”.
Y ahora las moscas
Hace varias décadas estudió para perito agrónomo en Canadá, luego llegó a Mérida a sembrar papa. Allí fundó la Asociación de Productores Rurales de Mérida. Aunque logró ser el primero en producir semilla certificada de papa en Venezuela no tuvo mucho éxito por las mafias que traían el rubro de afuera, que le obligaban a bajar sus precios, lo que convirtió poco a poco su emprendimiento en un mal negocio. “Me costaba un real producir un kilo papa y tenía que venderlo en 24 céntimos”.
Un día visitó a un amigo que de una particular manera le presentó a la mosca soldado negra: “Lo acompañé a alimentar unas codornices y cuando veo él le estaba dando gusanos, y yo le digo: hermano, ¿esa vaina no son gusanos? Y él responde –¡claro que si!– y yo le digo: ¿y dónde tiene el perro muerto?”.

Esto lo llevó a una larga investigación de más de 6 años sobre la mosca soldado negra. Como ya tenía la infraestructura y los equipos para hacer y procesar alimento para animales de cría no dudó en emprender en este campo poco explotado en Venezuela. Empezó con unas pequeñas peceras donde puso algunos huevos que le regaló su amigo y allí producía pupas para alimentar gallinas, y el resultado fue exitoso ya que las pupas tienen un 45% de proteína, favoreciendo la postura de huevos y el engorde. No dudó en agrandar su cultivo de moscas y pasar de peceras a bateas gigantes y los mosqueros, que son habitaciones de unos 9 a 15 metros cuadrados con sistemas de calefacción y deshumidificación que él mismo construyó de manera artesanal, aprovechando recursos reciclados de tuberías de PVC, ventiladores, canaletas, contenedores plásticos de botellas, telas metálicas, mallas plásticas y cualquier otro objeto reutilizable.

Observó que las moscas soldado negras se acoplan en vuelo y luego caen al piso, donde copulan con éxito, y luego ponen los huevos. Él construyó pequeños nichos de madera con pequeñas tablitas, desde donde estos huevos son llevados a un contenedor de plástico. Allí eclosionan al estado larvario, donde se alimentan de desechos orgánicos generando humus, bueno para nutrir los suelos de la siembra. Luego se convierten en pre pupas, que es el momento óptimo para aprovechar su alto contenido de proteínas. Finalmente se convierten en pupas en un letargo de algunos días, y de allí emergen como moscas.

Menciona con orgullo y entusiasmo a la señora Chirlis Mendoza, de quien dice que es la gerente general de su empresa. Ella nació en Cubiro, estado Lara, en 1977, es licenciada en educación egresada de la UCV, con estudios EOS en el núcleo de Barquisimeto. Llegó a la vida del señor Müller mientras buscaba alquiler en una zona tranquila con su madre, y se encontró con la generosidad del señor Müller, quien le cedió una vivienda en su finca sin costo alguno. Poco tiempo después, en pandemia, él le propuso trabajar con él en el proyecto de investigación de la mosca soldado negra. Hoy son una dupla inseparable, evolucionando en cada aprendizaje nuevo en la investigación.

“La señora Chirlis es la mosquera, la agricultora y hasta la comida hace… yo la ayudo a ella ahora desde aquí adentro de la casa porque no puedo salir para no correr el riesgo de caerme. Es mi mano derecha, mi mano izquierda, mi pierna izquierda y mi pierna derecha, lo único que me queda es esto (y señala su cabeza). Yo dirijo de alguna forma, siempre consultando con ella, a veces yo me equivoco y ella me corrige o lo contrario”.
Müller describe el proceso de las pupas después que eclosionan:
Se lavan y después se pasan por agua hirviendo para beneficiarlas y matar cualquier nematodo que tengan, que siempre tienen, y ya después van para el horno para deshidratarlas a un máximo de 60 grados, para procesarlas y molerlas como harina. El producto final es un polvo parecido al café. Otras pupas se destinan para convertirse en moscas y van a los mosqueros para su reproducción. A ese escroto que queda cuando sale la mosca de la pupa se le saca la quitina, que es un biopolímero natural muy buscado en la industria de materiales biodegradables, y yo sé que la quitina tiene un mayor precio. No sé nada de quitina, pero yo estoy guardando esos exoesqueletos, por si las moscas.
Después de ese proceso debo llenar un saco de unos cuarenta kilos de la harina proteica concentrada, y si por alguna razón no la puedo vender yo tengo la maquinaria para procesar y elaborar alimentos concentrados. Pero tengo que comprar materia prima con la que se mezcla la harina de mosca: maíz, sorgo, soya, pulitura de arroz, varias cosas. Yo particularmente no me quiero meter en ese papagayo porque mi estado de salud no me lo permite, pero si hay que hacerlo lo hago. Ya tengo la experiencia de cuando hacía alimento concentrado para cochino, empecé vendiéndole un saco a los vecinos y después tenía cuatro y cinco camiones en la puerta queriendo llevarse los sacos de alimentos.

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«Lo que quiero hacer aquí es un centro de investigación, o de estudios de post grado, porque en Venezuela tú le preguntas a la gente por la mosca soldado y la gente dice ‘uy, ¿qué bicho es ese?’. Bueno, yo tampoco sé nada y tengo ya más de 8 años estudiando e investigando»
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Quiere involucrar al IVIC, el Ministerio de Ciencia y Tecnología, a las universidades, “para poner estos espacios para el beneficio de la gente, que esto se convierta en una escuela para los jóvenes estudiantes y sobre todo a las comunidades rurales. Yo soy un ilusionado, yo me lleno de ilusiones, aquí lo importante no es cuanto me voy a ganar, ya yo me he ganado toda la felicidad en la vida… sino cuanto va a ganar el pueblo”
La mosca soldado negro (Hermetia illucens) es nuestroamericana, originaria de las zonas tropicales y subtropicales de América, específicamente de regiones de América Central y del sur mesoamericano. En Venezuela se encuentra donde quiera que encuentre clima favorable, pero para su cría y reproducción en cautiverio hay que recrear ciertas condiciones ambientales. Para evitar la endogamia de los enjambres, se pueden liberar e introducir al pie de cría huevos recolectados en el campo colocando alimento y nichos de cría en forma de trampa. Así se evitan los problemas de salud propios del desgaste genético.

Este maravilloso insecto representa el futuro sustentable de la alimentación sana de alta nutrición proteica para la agroindustria. Su cría es relativamente rápida, entre 40 y 45 días según factores de temperatura, humedad y alimentación. Esta noble mosca no trasmite enfermedades como las moscas comunes pues en su estado adulto como mosca su única función es reproducirse, solo se alimenta en el estado larvario, ayudando a la descomposición de desechos orgánicos aportando nutrición a los suelos.
Su uso como alimento proteico para animales es muy variado y provechoso y solo es superado por la harina de pescado, que solo la supera en un diez por ciento de proteínas. Es muy aprovechado en la cría de peces, de aves y en la ganadería. Su composición nutricional contiene proteínas, grasas, lípidos, calcio, fosforo, potasio, hierro, entre otros.
Fuente: (la página de la inventadera)



